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La adición,
en algunos casos, de piezas de cerámica vidriada daría resultados tan
espléndidos como los que el viajero puede admirar en los campanarios aragoneses y en algunos
monumentos andaluces. Con el tiempo, seguramente para imitar los motivos
decorativos del gótico, se utilizaría el recurso de
"aplantillar" los ladrillos, dándoles forma curva en uno de
sus lados para utilizarlos en molduras semejantes a las que se labraban
en piedra.
El recuerdo nazarí, representado por la Alambra de Granada, estaba
también presente en las técnicas de los mudéjares. Zócalos de
cerámica vidriada cubiertos de formas geométricas estrelladas, muros
cubiertos de lacerías de estuco, frisos de mocárabes -piezas cóncavas
suspendidas a la manera de estalactitas-, hiladas de caligrafía (en las
que, por cierto, a veces aparecen versículos del Corán incomprensibles
para los cristianos) y celosías configuran los interiores más cuidados
de los edificios mudéjares. è
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