 |
No es posible desligar la aparición de esta corriente artística de los
avances de la Reconquista y los movimientos de la repoblación: el
mudéjar aparece inmediatamente después de la toma de un territorio por
los reyes cristianos y se prolonga hasta bien entrado el siglo XVI.
Sus primeras plasmaciones tienen lugar a mediados del XI en las tierras
castellano-leonesas; antes de que finalizara el siglo, el mudéjar
toledano había iniciado su marcha, aunque tanto uno como otro
conocerían su momento de mayor actividad en torno a los siglos XII,
XIII y XIV. El desarrollo paralelo del arte mudéjar en estas dos áreas
no implicaría, sin embargo, una evolución acompasada: aquí, como en
las otras regiones habitadas por musulmanes sometidos, resulta
aventurado adjudicar una fecha aun determinado edificio basándose sólo
en los datos estilísticos. è
|