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El muday-yan o mudéjar hizo de la iglesia
de San Miguel la mayor joya artística de la que Olmedo se siente
orgulloso. Esta construcción guarda en su interior las mejores esencias
del arte en ladrillo.
Entrando en el templo sorprende al viajero la hermosa perspectiva de
esta fábrica. En la nave del evangelio hallamos un magnifico sepulcro
en el que se hace patente la convivencia de las tres culturas,
islámica, judía y cristiana. En el sepulcro observamos los recursos
ornamentales que nos cedieron este eclecticismo cultural, la decoración
de ataurique (motivo decorativo de formas vegetales), se une junto con
la decoración de las estrellas de David símbolos del judaísmo, y la
bella letra medieval con un texto en cristiano hacen de este sepulcro
una verdadera alhaja cultural.
Los alarifes constructores de esta iglesia impregnaron en ella los más
significativos rasgos del mudéjar castellano. Así ese efecto de
policromía entre el rojo y el blanco viene especialmente marcado por
ese yeso resaltado entre los ladrillos. è
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